viernes, 28 de septiembre de 2007

Magia

Hoy me decía que Pedro Pérez Pellicer, peluquero perfumista, pone por poco parné pelo y patillas postizas.
También me ha contado que el remedio más eficaz para la infertilidad en una pareja joven y sana es el triteoterol, cosa que yo como farmacéutica desconocía.
Me ha explicado como una mujer puso sola una pescadería y su vecina una frutería, y que además ésta última estaba casada con uno que había montado una charcutería sin ayuda de nadie.
Todo esto mientras paseábamos por San Jacinto disfrutando de una noche espectacular.
Tanto Paka como él admiraron las raíces aéreas del árbol que hay a las puertas de la parroquia y que a mi tanto me asombra.
Y pusimos la guinda al pastel sentándonos en la calle Betis, bajo los naranjos, frente al Puente de Triana, que iluminado de felicidad parecía estar mirando a través de sus ojos enamorados a la Giralda, bella entre las bellas, y a la Torre del Oro con quien tuvo un romance, y que ahora fingiendo indiferencia trataba de lucir aún más que su rival para acabar siendo ella la afortunada de vivir en amores con el apuesto chico de enfrente.

Nunca un tinto con limón me supo tan bien.
Gracias por un día particularmente mágico. Os quiero (sé que lo sabéis, a tí y a Paka).



Veri, siento haber descuidado mi escritura diaria, trataré de que no vuelva a pasar. Y también te quiero mucho apa!!


lunes, 24 de septiembre de 2007

Pasó a ser leyenda

Cuentan que en Triana vivía un gitano apodado "Cachorro" que todos los días iba a Sevilla atravesando el puente de barcas para ver a una mujer.
El marido de ésta se dio cuenta, y tales fueron los celos que un día lo esperó escondido en la venta Vela donde el Cachorro, que estaba sacando agua del pozo, recibió siete puñaladas que lo llevaron en el acto a la muerte.

Un imaginero que andaba por allí vio lo que pasó, y tanto le impactó que se le quedó grabada la cara del gitano en el momento justo en que expiraba, y no pudo por menos que plasmar el rostro en la escultura que por aquel entonces tenía entre manos. (Y a la que luego se le conocería por el nombre de "Santísimo Cristo de la Expiración" o "Cachorro", que no mira hacia el suelo en la cruz, mira al cielo porque lo acaban de apuñalar)

La justicia tomó cartas en el asunto y tras la investigación se llegó a la verdad: el Cachorro visitaba diariamente a aquella mujer, que no era otra que su hermana bastarda, de la que no había dicho nunca nada por miedo a ponerla en compromiso por sus orígenes.

El Cachorro nunca ha visto ni Sevilla ni Triana
sólo ha visto los balcones y las tejas de la Cava.
Sólo ve a los saeteros y a las blancas espadañas;
Él no ha visto nunca el río ni el barrio de sus entrañas.

Porque mira el cielo azul de esta tierra mariana
que busca en su cara la luz;
malas "puñalás" gitanas quien te clavara en la Cruz.


sábado, 22 de septiembre de 2007

Emociones

Hoy he leído algo muy interesante.
Resulta que sentimos antes que pensamos, aunque todos conozcamos a algun@s que ni una cosa ni la otra.
Está más que estudiado y comprobado que ante una situación de peligro o de riesgo , el tálamo que es quien la identifica, envía la información a través de dos circuitos, uno corto que llega inmediatamente a la amígdala (desde donde sentimos), y otro más largo que va al neocórtex (desde donde razonamos).

También he aprendido que el miedo, la tristeza o la alegría son emociones básicas porque son innatas en todos los mamíferos, y que la culpa, la timidez o el desprecio son emociones sociales que vamos adquiriendo a medida que crecemos y dependiendo del círculo social en el que nos eduquemos.

Aunque tengo que decir, que lo que más me ha gustado de todo es algo que me han contado hoy sobre la medicina tradicional china.
Dicen estos sabios que el miedo es el agua, la alegría es el fuego y la ira es la madera. Por eso un exceso de agua (el miedo) apagaría el fuego (la alegría) y nutriría en demasía a la madera (la ira).

Después de pensar un poco sobre todo esto he llegado a una conclusión de las mías y se me ha quedado una pregunta en el tintero.
La conclusión es: el miedo sólo es bueno en pequeñas cantidades y cuando su finalidad es la prudencia.
La pregunta: ¿Tendrá algo que ver el tamaño de la amígdala con que haya personas que sientan más profundamente que otras?

En fin, creo que para esto último necesitaríamos a otro Ramón y Cajal por este mundo.


miércoles, 19 de septiembre de 2007

Vivir el presente

Llevo días planteándome el futuro y cuestionándome el pasado, y hoy como por arte del destino, (que no de la casualidad, porque no existe), el presente me ha abofeteado y se ha reído de mi por ser tan necia de ir cargando con los dos fardos atemporales que tanto me paralizan.
Mi amiga Treinta Por Ciento, que últimamente ha estado sometida a estrés, presiones, cambios de trabajo y no sé cuántas cosas más, llevaba tiempo notando dolor en las articulaciones y viendo como sus manos, sus dedos, se hinchaban.
Ha pasado por multitud de pruebas, y por fin ya ha tenido su diagnóstico.
Está a base de cortisona y antipalúdicos (ella que es antipastillas) y encima le han dicho que no puede ni ver el sol.
¡Mierda de enfermedades autoinmunes!
Me decía que eso de no ir a la playa no sabe cómo lo va a llevar. Y yo mientras pensaba en lo idiota que estoy siendo aquí parada, mirándome el ombligo y pensando en lo pasado (que pasado está) y en lo que vendrá (que para qué preocuparse).
Hay personas muy valientes en este mundo, y mi amiga Treinta Por Ciento me ha dado hoy la mejor de las lecciones sin ella saberlo.
Hay que tomar la vida como se presenta y buscar lo positivo de lo malo que nos llegue. Sólo así viviremos el presente felices, y nada, ni la más mísera de las enfermedades, podrá con nosotros.




martes, 18 de septiembre de 2007

El gran chef

Una noche disfrutando del séptimo arte, qué mejor plan.

No tenía ni idea de la película que íbamos a ir a ver. Me dijeron “just go with the flow” y como esto mismo fue lo que me dijo Jeidi hace unas semanas (y ella es sabia) ni se me ocurrió volver a preguntar.

Me senté en mi sitio - sala once, fila nueve, butaca nueve - y a los dos minutos bajaron las luces. Empezaron las toses de rigor, (porque casi todo el mundo tose o se suena la nariz en esos momentos), y los paquetes de palomitas, gominolas y chocolatinas hicieron su aparición estelar de la misma forma que lo hubieran hecho la protagonista o el primer actor de cualquier estreno holliwoodiense.

Comenzaron los anuncios. Contrariamente a lo que viene siendo habitual en mi, esta vez les presté atención y puedo decir que este invierno promete en cuanto a estrenos de cartelera.

Pero volvamos al presente, o mejor dicho al pasado, porque esto ocurrió hace unos días:

Continuaron con un corto de animación buenísimo que se llama abducido y que no he podido encontrar por ningún sitio, está claro que hace honor a su nombre.

Y por fin… música parisina al ritmo de la cual baila el pequeño flexo de Pixar.

Había oído muy buenas críticas de esta película, que sigue el rastro de otras como Toy Story, Monstruos SA, o Buscando a Nemo, pero nunca pensé que el consejo que el fantasma de Auguste Gusteau le da a Remy en la peor de sus horas pudiera ser tan revelador para mi en ese momento “si te paras a mirar lo que dejas atrás no podrás ver lo que tienes por delante

Merece la pena verla.

Little Britain, te conseguiré el deuvedé ¡todo se desarrolla alrededor de la cocina del mejor restaurante de París!



viernes, 14 de septiembre de 2007

Suite nº1, Preludio.

Día gris en Sevilla City. El olor a azahar ha desaparecido para dejar paso a calles mojadas, niños corriendo con botas de agua y resulta que en el tiempo que llevo escribiendo este post (48 segundos) el sol ha salido, las calles se están secando a velocidad de vértigo y por no oler no huele ni a humedad, ¿pero esto qué es? ¿estoy pasando de una realidad a la realidad paralela de ésta?
Debe ser cosa del cambio climático (que cada vez es más rápido y más alarmante)

De todas formas está claro que el otoño empieza a hacerse presente. Seguramente en unos días el árbol que hay frente al ventanal empiece a cubrir la acera de hojas grandes y marrones y entonces será cuando yo tome conciencia real de que hemos dejado atrás el calor para meternos de lleno en el mundo de los pijamas de pantalón largo, las rebecas y los paraguas.
Ella siempre pregunta ¿qué te gusta más, el verano o el invierno? y yo, que sé perfectamente que prefiere el invierno le digo "el verano" y me mira como diciendo "tienes el gusto atrofiado, con lo bien que se está sentada en la mesa camilla"

Es una época nostálgica, llena de horas de mantita y sofá, infusión de sobremesa y lectura junto a la chimenea.
Es la época de los paseos por el parque y las tardes de puzzles y partidas de trivial...
...Y como no, es la época de Bach.


martes, 11 de septiembre de 2007

De vista, gafas, pollo, berenjenas y lentillas (II y fin)

...Parte de la crema de Brie estaba pegada a su mejilla, (en ese momento dio gracias al cielo porque la sirvieran un poco fría), pero ni rastro de la diminuta bolita verde. Se incorporó lentamente (para evitar mareos posturales), y justo entonces se percató. Ahí, delante de su pupila había algo redondo que no le dejaba ver nada y provocaba que de su ojo naciera el pequeño manantial que a su paso por Londres llaman Támesis.

Rápidamente y de un manotazo despejó la zona de cuerpos extraños y salieron aleteando el guisante y la lentilla, que juntitos parecían un caracol con su concha transparente y notó el mayor alivio de su vida.

Se dispuso Miss Keller a retomar la cena y mirando al plato dijo “a Dios pongo por testigo de que me quito la otra lentilla y me coloco las gafas que tan buen servicio me han dado siempre y me hacen de parapeto ante cualquier asalto”

Y así fue.

Hora y media más tarde los ocho (más las gafas de Meli, que eran como uno más) se fueron a un pub irlandés a seguir con la celebración y luego a casa de Little Britain donde acabaron tomando shortbread y tes variados.

Dos días después Meli Keller regresaba a casa en su país natal y cuando fue a colocarse las gafas (ese tesoro de bordes rojos) se dio cuenta que no estaban.

No! No estaban por ningún sitio. Movió cielo, mar y tierra, Roma con Santiago, buscó debajo de las piedras, en la mañana fría y en la noche las buscó… y no las encontró. Así que en pleno duelo llamó por teléfono a Little Britain para decirle que el viaje de vuelta había sido perfecto pero que sus fieles compañeras no habían estado con ella para verlo. Estaba inconsolable, pero L.B. que tiene recursos para todo la calmó con solo una frase “no te preocupes maja, que yo ahora te las busco por aquí y en menos de un mes las tienes contigo”

Miss Keller ya con el cuerpo en caja esbozó la más sincera de sus sonrisas y se fue a dormir. Soñó con niños gallegos, pero eso ya es otra historia….

Una semana más tarde, Meli (“animada” por su madre) decidió que ya era hora de guardar en su sitio el chaquetón que había traído de tierras británicas, y en el momento justo en que estaba colocándolo en la percha y poniendo bien la cremallera notó un bulto extraño en el bolsillo interior… Ante el temor de que fuera una ardilla o cualquier bicho viviente tiró la prenda sobre la cama y en plan “pressing catch" se lanzó sobre ella.

Minutos más tarde y tras comprobar que no se movía nada miró en el bolsillo y… ¡ahí estaban!

Meli se había pasado una semana entera con las gafas de sol graduadas puestas hasta en su casa con las burlas que eso conlleva y al final resultó que siempre habían estado ahí.

Queridos lectores, que cada cual saque su moraleja.

-FIN-